Navidad y Año Nuevo: problemas emocionales

Navidad y Año Nuevo: ¡Bienvenidos los trastornos!

¡Ya viene Navidad y el Año Nuevo! ¡Ya comienzan, en millones de personas los cuadros depresivos, angustiosos y ansiosos!

Así como la primavera trae consigo las alergias, pues la navidad y el año nuevo son fechas importantes en Salud Mental porque significan un inmenso brote de problemas personales relacionados con los afectos, tanto hacia otros como hacia uno mismo.

Quienes no tienen dinero y aquellos que aún no terminan de superar que “esa persona” ya no está, inician un sufrimiento depresivo.

Quienes tienen el dinero y deben comprar demasiados regalos, pues comenzarán un sufrimiento de fuerte estrés y la angustia de atinarle a los obsequios adecuados.

Quienes tienen asociados recuerdos dolorosos de navidades y años nuevos tristes comenzarán una sensación profunda de melancolía.

Y así, hay otros casos también en los que la Navidad y el Año Nuevo, en vez de ser momentos de reflexión, de intimidad personal y de revisión de metas, se transforman en un suplicio, en una especie de tortura interna entre lo que se siente, lo que se quiere, lo que se puede y lo que creemos que esperan de nosotros.

Hace ya demasiado tiempo que estas fechas tan importantes para las personas se han transformado en momentos de fuerte presión para demasiados millones de seres humanos.

Entre las principales causas, está la tremenda influencia de los medios que nos muestran cosas extremadamente superficiales e irrelevantes sobre estas fechas, la presión del comercio por sacarnos el dinero a costa de vendernos estúpidas ilusiones, y también la escasa preocupación de las propias familias (debido a que se dejan llevar por esta marea de tonterías) por enseñar los reales valores de la Navidad y del Año Nuevo a los niños.

Y mejor ni hablar de la cada vez más masiva creencia irracional de que los afectos se compran o retribuyen con obsequios materiales.

Si tu caso es alguno de los mencionados, recuerda que un abrazo apretado llega hasta el corazón de aquella persona (inclusive te lo puedes dar a ti mismo), se recuerda y se valora porque es un contacto personal e íntimo (dato para los materialistas: haciendo esto se ahorran dinero).

Si le importas a esa persona, el precio de tu obsequio no es relevante, se sentirá feliz con lo que sea (por ejemplo, una breve carta escrita con lápiz o una llamada inesperada); no obstante, si no le importas tú como persona, entonces no merece que gastes dinero, que te endeudes o que le sorprendas con un llamado, mejor cómprate un regalo a ti mismo si tienes dinero disponible.

Si lo ves desde estos ángulos, no tendrías porqué pasar momentos desagradables, tristes o desesperados, de echo pasarás de ser un mero consumidor inconsciente y desesperado por llenar bolsillos ajenos, a una persona centrada, que sabe identificar lo importante de lo desechable.

Navidad y Año Nuevo: problemas emocionales

Claro, es obvio que debido a la enorme presión social todos tenemos una tendencia a seguir al mercado y desear gastar dinero en cosas; en este caso no entregar un obsequio comprado podría resultar más o menos decepcionante para uno, pero entiende que esa sensación no es natural, es artificial.

Si quieres regalar, regala algo que la otra persona valore de manera íntima, y si tienes dinero que puedes gastar sin ningún problema, pues compra algo, aunque te recomiendo que ese algo no sea más intenso o importante que tu abrazo apretado.

De esta manera enseñarás a los niños y a los otros adultos (bueno, a los adultos suficientemente maduros) que la Navidad y el Año Nuevo tienen un peso infinitamente más importante que el que difunde la televisión.

Por otro lado, si no tienes problemas con el tema de los regalos, pero resulta que estas fechas te traen recuerdos y sensaciones tristes, pues como alternativa te puedo recomendar que primero lo cuentes a alguien de confianza, así te desahogas. Luego céntrate en el momento, no importa si estás con personas o si estás pasando Navidad o Año Nuevo solo, piensa que es momento de reflexión orientada a ponerte en paz contigo mismo, no a pensar en lo que pasó o en lo que podría haber pasado. Eso es irrelevante porque no existe. Lo que existe es el momento. Lo que existe es tu Vida. Lo que existe es tu necesidad de poner término a los malos recuerdos y comenzar a escribir una nueva historia.

Por algunos años me tocó pasar estas fechas en soledad, únicamente acompañado de recuerdos tristes y de pensamientos de lo que no fue, mientras por todos lados se escuchaban los gritos de alegría, música de fiestas, olores a ricas comidas y adultos riendo. El contraste era extremo, no obstante, hice lo que te recomiendo y me centré en mi momento, en mi paz interior, en iniciar una nueva historia de vida, y resultó bien, así que no creas que te sugiero algo que leí por ahí o que alguien me contó. De que funciona, pues funciona.

Y listo, acá acabo mi artículo, escrito rápido ¡así que por favor no me pidas mucha gramática!

 

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