Mejorando la Autoestima

Mejorando la Autoestima

Cuando tienes una imagen de ti mismo que es más negativa que positiva, es decir, cuando el concepto que tienes de ti mismo no es óptimo y bueno, pues te valoras menos.

Si te valoras menos, no te cuidas lo suficiente. Esto de cuidarse abarca lo físico, lo psicológico, lo emocional, lo social. Incluye el aprender, el buscar y tomar nuevas oportunidades, el alejarte de lo que es dañino y acercarte a lo saludable.

Si no valoras algo, no lo cuidas. No te importa, e inclusive puedes comenzar a despreciarlo. Esto mismo ocurre con uno mismo cuando la autoestima decae a niveles negativos, y es necesario revertirlo.

Para revertirlo, es decir, para subir la autoestima, que no es más que “cuánto te valoras”, pues puedes tomar terapias, seguir filosofías orientales, meterte en el camino del espiritualismo, o iniciarte en alguna disciplina que esté de moda.

No obstante, existe un método muy eficaz que para realizarlo no requieres de nada más que de ti mismo. Este método consiste en aprender a valorar desde lo pequeño hasta lo grande de ti.

La Autoestima se levanta con pequeños detalles

Mientras menos te valoras, o sea, a menor autoestima, pues más egoísta y cerrado te pones. Esto significa que pierdes la capacidad de ver más allá de tu ombligo, y con esto no puedes ver salidas al problema de la baja autoestima. Es un círculo vicioso que se alimenta a sí mismo, y que debe ser cortado por algún punto para lograr frenarlo.

El peligro de no cortarlo a tiempo radica en que uno se acostumbra a valorarse poco, y entonces tener baja autoestima pasa a ser algo normal y ya no pensamos en ello. Comenzamos a vivir en un estado depresivo crónico, sin darnos cuenta lo suficiente. Comenzamos a ver que todos son más felices que uno; nos sentimos los “bichos raros”, como si tuviésemos una falla de fábrica. No queremos hacer nada nuevo y mientras menos nos molesten, mejor.

Al final, nos vamos quedando solos o mal acompañados, lo que agrava la autoestima aún más y nuestras vidas son una experiencia desagradable y triste, llenas de pensamientos tipo: “quiero, pero no puedo”.

En niveles más extremos, inclusive podemos desarrollar una depresión en toda regla y debemos empezar tratamientos clínicos, siempre y cuando nos hayamos dado cuenta que estamos mal, porque quien no se da realmente cuenta de que tiene un problema, no buscará solución o abandonará su tratamiento. Eso es ley en Salud Mental.

Bien, para subir la autoestima, sin necesitar actividades extraprogramáticas, pues tenemos que aprender a valorarnos. Obvio. Para aprender a valorarnos tenemos que empezar a dejar de ver tanto tiempo nuestro ombligo y dedicarnos a observar a los demás.

Al observar a los demás (a todos los demás), junto con compararnos con ellos, pues uno comienza a saber en qué parte está en el mapa. Todos estamos en algún punto de la sociedad, hay que saber dónde.

 

1. COMPARANDO VIRTUDES

Todos somos buenos para algunas cosas, comunes para otras, y pésimos para otras más. Todos somos distintos y es inteligente conocer nuestras virtudes.

Si tienes estudios en algo, pues tienes mejor educación que alguien sin ellos. Si eres amable, pues tienes un comportamiento social mejor que la mayoría. Si tienes más dinero, pues has logrado un mayor logro socioeconómico. Si te preocupas por tus familiares directos, entonces tienes un buen concepto de familia. Si sueles pensar en ideas innovadoras, pues eres más creativo que lo normal.

Si puedes trabajar duro, eres una persona esforzada. Si manejas bien la imagen personal, tienes bien desarrollado el concepto de estética. Si te encantan los animales, pues eres una persona de muy buenos sentimientos. Si tienes la habilidad de persuadir, estás bendecido con el talento natural para el liderazgo.

Mejorando la Autoestima

Si cocinas sabroso, si escribes bonito, si eres rápido, si eres observador, si sabes escuchar, si sabes comprender a los demás, si tienes buena voluntad, si sueñas con logros, si tienes el don de la paciencia, si quieres superarte… en fin, todas son virtudes y hay miles más que puede resultar que tienes.

Debes ir comparándote con los demás para conocer tus virtudes. Cuando observes que tienes desventajas, simplemente considéralas como cualidades que aún no has desarrollado, pero que podrías optimizar si quisieras hacerlo alguna vez. Las personas tenemos una gran cualidad y es la capacidad de aprender de todo, si queremos. No lo olvides nunca.

 

2. COMPARANDO LOGROS

Bien, hay 2 tipos de logros. Están los artificiales, y son los que la sociedad te señala, como tener dinero, una bonita y sana familia bien constituida, educación universitaria, vacaciones en algún lugar conocido, vestir a la moda, pensar como emprendedor, comprar un vehículo del año, y más. Únicamente tienes que ver la televisión para saber qué logros te señala la sociedad.

Pero, nadie te dice cómo conseguir todo eso. En efecto, casi nadie consigue todos esos logros porque son simples metas de interés comercial para la gente que no tiene idea de lo que quiere realmente. Es para gente que se deja llevar por lo superficial y además ¿qué es más fácil? ¿aprender a conocerte y a pensar en qué realmente necesitas, o simplemente seguir una pauta dada por otros y que se “ve” bonita, independiente que, en el fondo, solo quieran tu dinero? Bueno, es decisión personal elegir las metas comerciales (como un cliente obsesivo) y darles un valor vital.

Solo te aviso que, si únicamente buscas esos logros, te sentirás vacío, incompleto, insatisfecho con la vida. Podrías hacerte adicto a las compras o a algo más. Podrías entender que “cariño” es igual a “comprar regalos”, y entrar en un círculo negativo basado en la ansiedad, en la angustia, en la frustración, en la rabia y en la tristeza que hará más grande tu egoísmo y tu apatía por los demás (puede ser complicado salir de ahí sin apoyo profesional).

Por otro lado, está el segundo tipo de logros y éstos son los naturales. Son todos aquellos relacionados con el convivir, con el crecimiento personal, con el aportar al medio que te rodea y con colaborar con quienes te necesitan, sin llegar a crear una dependencia hacia ti.

¿Hay una viejita con bastón tratando de cruzar la calle? Ayúdala y sentirás satisfacción, has cumplido el logro de colaborar. ¿Hay una persona tratando de subir una pesada maleta por la escalera del metro? Ayúdala y sentirás bienestar. ¿Tu compañero no sabe hacer una tarea, pero tu si sabes? Anda, ayúdalo. Cada vez que ayudas a alguien una parte de tu cerebro genera satisfacción y mejora la imagen que tienes de ti mismo.

¿Eres bueno cocinando? Entra a un curso de cocina, aprende y siente el gusto que valoren tú habilidad, enseña y participa. ¿Te gusta bailar? Pues anda y enséñale a otro mientras los demás observan tu talento. ¿Eres bueno dando consejos? Detecta alguien de tu confianza que necesite orientación y siente placer colaborándole en la mejora de la calidad de su vida. Cuando te das cuenta que otros admiran tus habilidades ¡y que además las enseñas! pues te sientes valorado desde afuera, y eso también ayuda a subir tu autoestima, además de mejorar las relaciones interpersonales.

¿Sientes que debes desarrollar más tu capacidad de escucha? Trata de callar tus pensamientos y céntrate en la otra persona, obsérvala sin prejuicios, no pienses en la respuesta que darás antes de que él haya terminado de hablar, y podrás disfrutar de la exquisita sensación de comprender y entender desde otra persona. Cada característica de ti que no te agrade o que quieras mejorar, pues es una meta que será un logro si trabajas en ellas, lo que mejorará la idea que tienes de quién eres y optimizará tus cualidades personales.

Como puedes ver, los logros naturales son más fáciles de conseguir, son mucho más profundos e impactan tanto en ti como en los demás, de manera positiva.

Si tuvieses problemas para comenzar este camino de mejorar tu autoestima siempre puedes acudir a un psicólogo o a otro tipo de terapeuta que te sepa guiar los primeros pasos.

 

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