Feliz Año Nuevo

¡Feliz Año Nuevo! ¿O no?

¡Se acabó el año! Comienza uno nuevo, es un hermoso cuaderno nuevo, con 365 hojas blanquitas, listas para ser escritas por ti, que son en realidad 365 oportunidades más de hacer lo que quieres.

Lo sé, esa frase suena cliché, rebuscada, trillada, soñadora e incluso infantil, sin embargo, no carece de cierta verdad.

Por un lado, dudo que tengamos 365 oportunidades porque una sola tarda días e incluso meses en realizarse, además venimos arrastrando temas pendientes del año anterior, y nuestro estado de ánimo no es nuevo y lleno de energía, sino que estamos ya más o menos cansados, con temores, esperanzas y experiencias varias de todo tipo que nos afectan nuestras maneras de pensar y de entender la vida.

Entonces, creo que la frase correcta sería semejante a: “¡Se acabó el año! Comienza uno nuevo en el cual puedes ponerte como objetivo cerrar temas pendientes e iniciar temas nuevos, todo aplicando lo que has aprendido a lo largo de los años acumulados en ti, con una nueva perspectiva que sea más adecuada para tus gustos y conveniencias”.

Me parece que es una forma más aterrizada y madura de comprender el “ritual mundial” del cambio de año, porque por un lado contempla la esperanza de un cambio positivo y sano, mientras que por otro lado mantiene la aceptación de que tenemos cosas concretas que hacer para lograr ese anhelado cambio positivo en la calidad de vida.

Dentro de los posibles objetivos a lograr se me vienen a la mente algunos, que creo estratégicamente convenientes:

  • Comenzar a utilizar más la razón y la lógica, en vez de tanta emoción e impulsos, al tomar decisiones.
  • Observar los problemas desde una mirada lógica, casi matemática, para poder resolverlos rápido y con el menor daño propio posible.
  • Observarse a uno mismo cuando se siente mal por los comportamientos de otros, y preguntarse ¿cómo es que permito que me afecte? ¿por qué no uso mi autoestima y mi dignidad?
  • Identificar en uno mismo cuando se hace cargo de los problemas y reacciones de otros sintiendo culpa, y decidir que uno no tiene por qué responsabilizarse de las cosas ajenas.
  • Identificar cuando nos manipulan aprovechando nuestras carencias y desventajas, y comenzar a fortalecerse poniendo límites.
  • Aprender y practicar el decir que “no” sin sentir culpa porque tenemos el pleno derecho a negarnos a hacer cosas, aunque otros se sientan mal o defraudados.

Feliz Año Nuevo

En fin, puedes plantearte otros objetivos, tanto del tipo anterior que van orientados al desarrollo personal, y otros objetivos ya orientados a lo económico, familiar, social, etc.

La cosa está en aprovechar la instancia del año nuevo como un punto de referencia para comenzar ciertos cambios de vida, te sirve para comparar los avances e inclusive puedes utilizarlo como excusa socialmente aceptada (“revisé mi vida la noche de año nuevo y descubrí que necesito ciertos cambios que voy a ejecutar”).

Sea como sea, no importa si estás solo o acompañado, plantéate objetivos alcanzables que incluyan el cerrar temas pendientes de una vez por todas.

¡Feliz Año Nuevo!

 

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