El pie de la pirámide: algo sobre depresión

Estamos abajo, en la base, tocando el suelo.
Todos están encima nuestro, algunos más arriba, otros más abajo, pero todos encima de nosotros.
Sentimos que no tenemos valor alguno, por eso la vida nos colocó debajo de todos, directo en el piso.
Somos aquellos que observamos la felicidad de la gente, que mayor en quienes están más cerca de la punta de la pirámide.

Los conocemos a todos, los vemos, los escuchamos.
Todos están más arriba nuestro.
Les sentimos el peso. Los sentimos moverse.
Sentimos como viven, mientras que a nosotros nadie nos percibe.

No importa donde estemos, no interesa lo que hagamos.
A nadie le importa.
Nos sorprende que una hoja seca caiga sobre nosotros.
Nos sorprende que alguien nos vea a los ojos con atención.

Nos sorprende alguien nos considere para alguna cosa.
Porque nadie cree en nosotros, ni la misma existencia.
Somos el pie de la pirámide, lo que está debajo de todo.
Somos la dura base sobre la cual se coloca todo lo bello y hermoso.

Pero ¿sabes una cosa?
Estar en la base, en el pie de la pirámide nos da un poder.
Ese poder es de conocerlos a todos, de predecirlos, de saberlos.
Si queremos, podemos usar todo ese conocimiento.

Si deseamos, podemos liderar cambios.
Conocemos la naturaleza humana porque la soportamos en nuestros hombros.
Y podemos manejarla.
Solo tenemos que aceptar un hecho.

Al ser el pie de la pirámide nosotros podemos moverlos a todos.
Solo nos basta querer movernos nosotros mismos hacia una meta.
Los demás irán con nosotros.
Somos fuertes, los más fuertes porque soportamos el todo.

Nosotros podemos provocar cambios.
Si lo deseamos.