Cómo tener pareja ideal según las carencias y abundancias afectivas

Cómo tener una pareja ideal según carencias y abundancias afectivas

¿Has pensado alguna vez en cómo conseguir tu pareja ideal? Creo que es una pregunta que ni siquiera habría que hacerla porque no conozco a nadie, incluyéndome, que no se la haya hecho al menos una vez en la vida.

Cuando niños tendemos a preferir por belleza superficial, luego, de más grandecitos descubrimos que el aspecto físico no es muy importante, sino que el trato que nos da aquella personita que nos gusta también es muy importante. Sentimos la emoción cuando la esperamos ver, sentimos la alegría al jugar y hablar con ella, y también aprendimos lo que es el dolor del rechazo.

También la vergüenza, el temor, el ímpetu, la pena, la rabia, y un sinfín de tonalidades emocionales (grados de las emociones) nuevas relacionadas con, el también nuevo, tema de pareja, que dan cierto toque de magia a la infancia.

No obstante, a medida que nos desarrollamos y vamos aprendiendo de la vida comenzamos cada vez más a desear alguna relación que nos haga sentir bien, y no solo bien en el aspecto de tener con quien hablar o de compañía, sino que en un aspecto ya a nivel de necesidades de vida.

Hoy, conversando con mi amigo, contador y compañero de motociclismo Abraham Mella sobre cómo lograr aumentar la probabilidad que una persona cualquiera encuentre una pareja adecuada, que se hagan (super importante) mutuamente felices, que puedan construir una relación estable, profunda, sana, duradera y en un sentido de compañerismo maduro que permita el desarrollo de ambos en todos los sentidos, pues se me quedó en la mente un concepto clave: “las carencias y las abundancias afectivas” que cada uno de nosotros tiene, nos guste o no nos guste.

Decidí por separar este tema en 4 partes para que se entienda bien. Cada parte es fundamental, no debes obviar ninguna:

 

1. CARENCIAS AFECTIVAS

Todos tenemos carencias afectivas, estas son aquellas emociones y sentimientos que necesitamos percibir porque son una clave para tener (o para acercarnos) a la felicidad, y al no tener esas emociones y sentimientos pues sentimos que no estamos completos, sentimos como que hay “un vacío”.

La mayoría de las carencias afectivas se generan porque en períodos de nuestra vida necesitábamos sentirnos queridos, de distintas formas, pero no ocurrió. No nos quisimos lo suficiente y/o nadie nos “hacía sentir queridos”, dejándonos un hueco emocional.

Como secreto psicológico, te cuento que la gente no “nos hace sentir” nada, sino que uno mismo es quien interpreta lo que los otros hacen y esa interpretación es la que nos dispara alguna emoción, o sentimiento si hay un vínculo.

Según lo que percibes del mundo, de las personas y de ti mismo, es cómo sentirás tu vida

También es obvio que si alguien te trata objetiva y evidentemente bien (o mal), pues ahí efectivamente está intentando hacerte sentir cosas a propósito, y también es obvio que en estos casos no dejarse llevar por esas intenciones puede ser una tarea difícil, sobre todo si hay manipulaciones (manipular es tratar de cambiar la voluntad e incluso romperla, según el caso, para que uno termine haciendo lo que el otro quiere).

No obstante, uno tiene el poder, el derecho y el deber de regular la distancia física y psicológica con esa persona, sea acercándose o alejándose, según si te ayuda a ser feliz o infeliz.

Las carencias afectivas pueden ser de distintas formas, sin embargo, todas están relacionadas con sentirse querido (sentir amor) de una u otra manera: cariño, caricias y miradas tiernas, muestras de aprecio sincero, compañía reconfortante, miradas de complicidad, conversaciones reflexivas sobre la vida, cariño silencioso, sentirse apoyado y acompañado íntimamente, comprendido a nivel de vida, empatizado, mimado, protegido, en fin.

La forma en que necesitamos esos afectos depende de cómo es cada uno, de sus preferencias, gustos, actitudes, etc. No hay una receta fija y estándar. Sobre todo, la modulación de la forma en que necesitamos estos afectos es casi única para cada quien.

Por ejemplo, puede que necesites de mucho contacto físico, apretado y que te acaricien bastante, pero otra persona puede no gustarle eso y sentirse más cómodo y querido con caricias menos intensas y mayor espacio físico. Ambos necesitan de las caricias, pero la modulación es diferente, e imponerle a alguien una modulación que no es de su agrado muy seguramente más que desearla va a rechazarla o a no importarle lo suficiente.

En resumen, las carencias afectivas son aquellos vacíos que sentimos, necesitamos llenarlos para sentirnos más plenos y felices.

 

2. ABUNDANCIAS AFECTIVAS

Este término yo lo inventé (si alguien lo hizo antes, pido disculpas), y es lo opuesto a las carencias afectivas. Esto significa que las abundancias afectivas son aquellas emociones y sentimientos que, de cierto modo, tienen una carga positiva, tenemos en gran cantidad y podemos compartirlos a otras personas sin que signifique un daño para nosotros como, por ejemplo, forzarnos a mostrar afectos que no sentimos (afectos falsos), o que no sentimos en tanta intensidad o profundidad (exagerarlos).

Las abundancias afectivas son naturales, fluyen por su cuenta y son positivas

Como esto es bueno, para que se entienda mejor (¿te has dado cuenta que lo malo se entiende más rápido que lo bueno?) te pongo algunos ejemplos: disfrutas acariciando con ternura, gozas acompañar en un silencio cómplice, te gusta apoyar a quien tiene tristeza, te sientes bien provocando sonrisas en una conversación, te nace empatizar y comprender, te gusta regalonear o mimar, gustas de mirar a los ojos con ternura, etc.

Las abundancias afectivas son manifestaciones de un amor general. Este amor, puede ser a la vida, a alguien en particular, a hacer el bien… no importa, es amor, es cariño dirigido hacia ciertos comportamientos que impactan en los afectos de los demás, al igual que en los tuyos.

No importa si la persona es alegre y llena de vitalidad, feliz o triste, sociable o solitaria, que se siente frustrada o que percibe éxito de vida, pues todos tenemos abundancias afectivas. El tema está en que algunos ya encontramos, o aún no, receptáculos para compartirlas.

Esto quiere decir que no interesa cuantas y qué carencias afectivas tenemos, todos tenemos abundancias afectivas que son, al igual que las carencias, distintas en la forma en cómo se manifiestan, según cómo es cada uno.

 

3. LA PAREJA IDEAL

Escribo “pareja ideal” para hacerse una idea más correcta de hacia dónde voy con mis palabras, porque no creo que existan las parejas ideales, eso más bien se lo dejos a los escritores de poesía comercial, películas melosas y telenovelas de la hora de almuerzo.

La realidad es que para formar una pareja cercana a lo ideal es necesario un montón de cosas que no son únicamente relacionadas con lo afectivo. También está lo social, lo económico, lo cultural, lo espiritual, la madurez, los rasgos psicológicos, y otro montón de variables, siendo una de las principales la capacidad de aceptar que la otra persona es “otra persona” con su propia libertad, voluntad, velocidad de desarrollo, intereses, historia de vida y el aprendizaje que le ha sacado a todo esto.

Pero bueno, volvamos a nuestro tema. Muy probablemente ya encontraste la lógica del asunto de las carencias versus las abundancias: “las carencias se llenan con abundancias, y las abundancias se comparten con las carencias”.

Tú tienes una cantidad de carencias afectivas, cada una posee sus propias características tanto en su intensidad y forma de cómo deben ser satisfechas. También tienes otro tanto de abundancias afectivas que compartes de tal y cual modo.

Entonces, si armamos el rompecabezas, tú eres una pieza que tiene cierta forma y puedes calzar más bien o más mal con otras piezas. Lo importante es que el calce sea natural y para que esto ocurra, las carencias y abundancias afectivas de ambos deben “encajar” sin forzarlas.

Mientras mejor y más encajen, la relación será más feliz… y, al contrario

De forzar las cosas, todo se hará pedazos en cualquier momento. Es por esto la tremenda importancia de no ir por la vida buscando una pareja, sino que dedicarse a conocer personas, a ampliar los círculos sociales y dejar que el fenómeno de “atraigo a quienes me son complementarios” ocurra por sí solo.

 

4. LAS PERSONAS SE ATRAEN AUTOMÁTICAMENTE

Este fenómeno psicosocial está comprobado desde hace mucho tiempo y consiste en que cada persona atrae a quienes son, psicológicamente, complementarios. No quiere decir que atraes gente positiva o negativa, sino que únicamente atraes gente complementaria a cómo eres tú.

Atraes a quienes calzan con tu actitud de vida

Si te quieres poco, no te valoras, te consideras en el fracaso, te muestras sumiso, pues atraerás a otros que están en la misma postura, y también a los abusivos. Si te quieres, te valoras, dices las cosas con honestidad al mismo tiempo que con respeto, no te dejas manipular, pues atraerás a otros en la misma actitud, y a la gente positiva.

Si captas la idea, te habrás dado cuenta que es muy importante tu actitud, y la actitud se escoge, se aprende, se desarrolla. Nadie está marcado de por vida a ninguna actitud determinada.

Hay tantas actitudes, y tantas actitudes más pequeñas dentro de cada una que tienes un inmenso repertorio para escoger las que mejor te hagan, todo dentro de lo que es coherente con tu esencia, con tu “verdadero yo”.

Si tienes problemas con tu actitud, pues cámbiala. Si no puedes por tu cuenta, entonces busca apoyo. Conócete más, acepta tus desventajas y potencia tus virtudes ¡Todos tenemos tantas cosas “malas” como “buenas”!

Y claro, si no tienes mucha claridad de tu “verdadero yo”, es buena idea comenzar un taller de crecimiento personal orientado al autoconocimiento, comenzar terapia psicológica, o lo que sea que te pueda aportar en saber a ciencia cierta quién eres tú, en profundidad. Tómatelo en serio, es tu propia existencia la que estás conduciendo.

La clave para atraer a las personas adecuadas y positivas para tu existencia, es entonces, primero quererte a ti mismo lo suficiente para que tu actitud tenga vitalidad y luego, o al mismo tiempo, cambiar a una actitud coherente con tu esencia real y con tu amor propio.

 

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